La demanda de energía se incrementará en aproximadamente un 50% en las próximas décadas, en primer lugar, por el incremento de la población mundial, de 6.5 billones actuales a 8 billones en el 2030. Pero también contribuirá a este fenómeno el acelerado crecimiento económico que se pronostica en los países en vías de desarrollo, sobre todo en países como China, India y Latinoamérica, quienes demandarán energía adicional a un ritmo anual cercano al 3.2%, que impulsarán el crecimiento económico global.
Este aumento considerable de la demanda implica una crisis energética, cuyo fenómeno ya se ha propuesto como un desafío a nivel mundial. Sin embargo mientras muchos países han comenzado a trabajar en reducir la intensidad energética, la región latinoamericana muestra escasos avances.
Esta situación se traduce en un alza de precios en donde los sectores más vulnerables de la sociedad son los más perjudicados. La falta de disponibilidad de energía a precios asequibles y de acceso a la misma contribuye al afianzamiento de la pobreza. De esta forma, generalmente, los hogares pobres consumen menos energía, pero debido a la escases y/o deficiente acceso a la tecnología, su uso no es eficiente. Entonces si bien estas familias gastan un 15–30 por ciento de sus ingresos en energía, su uso no es eficiente.
En los campamentos de Chile muchas familias tienen acceso a diversas formas de energía pero en forma deficiente. En la mayoría de los casos tienen luz, a veces “se cuelgan” o a veces pagan por el consumo de luz. Sin embargo en ambos casos como los terrenos donde viven no están autorizados, las compañías de electricidad no hacen las instalaciones necesarias, ni prestan asesoría, traduciéndose en instalaciones en muchos casos improvisadas que significan un peligro y un uso ineficiente de la electricidad.
Fuente Centro de Investigación Un Techo Para Chile, 2010. Datos para la Región Metropolitana
Por otra parte las familias de los campamentos compran balones de gas, lo que implica un gasto considerable dentro de su ingreso. Frente a esta situación muchas familias optan por alternativas como el fuego utilizando leña, que muchas veces puede implicar un peligro de incendio en la vivienda y la comunidad, a la vez que impacta negativamente en la salud de sus pobladores debido a la emanación de gases.
Desafío 1
El asunto de la eficiencia energética es un problema urgente que demanda de soluciones alternativas y novedosas, todos somos conscientes que sin acceso a la energía, la pobreza nunca podrá ser erradicada. Tanto a niveles macro (impacto en el desarrollo económico de un país) como micro (altos gastos en acceso a energía que impacta sobre todo en las poblaciones más vulnerables). A partir de esta situación nos preguntamos ¿Qué pasaría si generamos sistemas de energía alternativa de bajo costo y segura para los usuarios, con un modelo de negocio accesible a las familias de más bajos recursos de nuestro país?
Desafío 2
Todos somos conscientes que sin acceso a la energía, la pobreza nunca podrá ser erradicada. Tanto a niveles macro (impacto en el desarrollo económico de un país) como micro (altos gastos en acceso a energía que impacta sobre todo en las poblaciones más vulnerables). A partir de esta situación nos preguntamos ¿Qué pasaría si creamos un sistema energético y modelo de negocio en el que las familias que viven en campamentos y / o barrios sociales, puedan instalar un sistema que genere energía alternativa segura y de bajo costo no sólo para su uso personal sino para ser vendida a terceros (público o privado) logrando una beneficio económico por ello?
Desafío 3
Sabemos que uno de los mayores usos que las poblaciones de bajos recursos hacen de la energía es para cocinar y calentar agua, iluminar y algunos aparatos eléctricos (sobre todo televisores) y refrigeración. Teniendo en cuenta los bajos ingresos familiares del sector más vulnerable de nuestro país y Latinoamérica, y como los recursos energéticos representan un gasto significativo en el presupuesto familiar de las familias, nos preguntamos: ¿Qué pasaría si generamos una nueva tipología de productos de bajo costo y seguros que permita bajar los gastos energéticos ya sea a la hora de cocinar, refrigerar, iluminar, ver la tv, etc.?
Desafío 4
Sabemos que uno de los mayores usos que las poblaciones de bajos recursos hacen de la energía es para cocinar y calentar agua, iluminar y algunos aparatos eléctricos (sobre todo televisores) y refrigeración. En muchos casos las familias no son conscientes del gasto que éstas implican y no hacen un uso eficiente y consciente de ellos. Por ejemplo observamos como en general se deja prendido el televisor todo el día, o la heladera abierta. Teniendo en cuenta los bajos ingresos familiares del sector más vulnerable de nuestro país y Latinoamérica, y como los recursos energéticos representan un gasto significativo en el presupuesto familiar de las familias, nos preguntamos: ¿Qué pasaría si generamos una nueva tipología de productos de bajo costo que alerten en el ahorro energético de las instalaciones más usadas por las familias vulnerables que implican un destacable consumo energético?
Los problemas son oportunidades de desarrollo...








